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Frases y citas con "Todo Pasa"
El diamante en tu bolsillo
GANGAJI
(35 frases)
Puesto que no importa cómo hayas sido definido por los otros, bien intencionado o no, y no importa cómo te hayas definido a ti mismo, ninguna definición puede traer certidumbre duradera. El momento en que reconozcas que ninguna respuesta jamás ha satisfecho esta pregunta, es crucial. A menudo se lo denomina como el momento de madurez espiritual, el momento de madurez de la vida espiritual. En este punto, tú puedes concientemente investigar quien realmente eres. En su poder y simplicidad, la pregunta "¿Quién soy yo?" lanza la mente de nuevo a la raíz de la identificación personal, la hipótesis básica: yo soy alguien. En vez de automáticamente aceptar esta suposición como la verdad, puedes investigar más. No es difícil ver que este pensamiento inicial de "yo soy alguien", conduce a todo tipo de estrategias: ser un mejor 'alguien', un 'alguien' más protegido, un 'alguien' con más placer, más confortable, más realizado. Pero cuando este pensamiento muy básico es cuestionado, la mente encuentra el yo el cual estaba separado de lo que ella ha estado buscando. Esto se llama auto-investigación.
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Enviada por 23 hace 9 años
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La agonía del eros
BYUNG-CHUL HAN
(27 frases)
Vivimos en una sociedad que se hace cada vez más narcisista. La libido se invierte sobre todo en la propia subjetividad. El narcisismo no es ningún amor propio. El sujeto del amor propio emprende una delimitación negativa frente al otro, a favor de sí mismo. En cambio, el sujeto narcisista no puede fijar claramente sus límites. De esta forma, se diluye el límite entre él y el otro. El mundo se le presenta solo como proyecciones de sí mismo. No es capaz de conocer al otro en su alteridad y de reconocerlo en esta alteridad. Solo hay significaciones allí donde él se reconoce a sí mismo de algún modo. Deambula por todas partes como una sombra de sí mismo, hasta que se ahoga en sí mismo.
La depresión es una enfermedad narcisista. Conduce a ella una relación consigo mismo exagerada y patológicamente recargada. El sujeto narcisista-depresivo está agotado y fatigado de sí mismo. Carece de mundo y está abandonado por el otro. Eros y depresión son opuestos entre sí. El Eros arranca al sujeto de sí mismo y lo conduce fuera, hacia el otro. En cambio, la depresión hace que se derrumbe en sí mismo
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Enviada por 24 hace 10 años
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Campo de sangre
MAX AUB
(2 frases)
—A veces me pregunto si no estoy con vosotros por odio a esa burguesía pequeña que me ahoga: cicateros, ruines, miserables, viles con los desheredados, viviendo del husmeo del nepotismo, mezquinos, avaros: respetuosos para las simonías, patarateros, codiciosos; versátiles según el poder, royéndole los zancajos a todo lo que huele a espíritu, no neciamente sino a conciencia, alacranados de envidia, siempre dispuestos a cocear los santos; diligentes en su provecho, ronceros en el de todos; follones, vanos cobardes, lagoteros. Lo da la manera de procurarse los cuartos: negociejos, granjerías pequeñas a revoltijos de la ley y precios falsificados, dando gato por liebre, gozando bellaquerías; lilailas que son, nebulones, recelosos.
Templado y el juez se han unido a sus amigos. Rivadavia ríe y comenta:
—Sin embargo, sin ellos no seríamos. Hijos que somos de la ciudad y de la importancia del comercio. Sin ciudades no hay cultura, que la de los monasterios lo fue en alcanforina, en la edad de merecer, y residuo de las viejas ciudades. Y el Renacimiento, hijo de la Ciudad, hija de la burguesía. El jefe, el rey, el mandamás no formaron ciudades, sino castillos. ¡Viva el lujo y quien lo trujo! Y tengo cierto miedo que el día en que desaparezca la burguesía, la civilización dé un zambullido.
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Enviada por 23 hace 9 años
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Si esto es un hombre
PRIMO LEVI
(28 frases)
Todo el mundo descubre, tarde o temprano, que la felicidad perfecta no es posible, pero pocos hay que se detengan en la consideración opuesta de que lo mismo ocurre con la infelicidad perfecta. Los momentos que se oponen a la realización de uno y otro estado limite son de la misma naturaleza: se derivan de nuestra condición humana, que es enemiga de cualquier infinitud. Se opone a ello nuestro eternamente insuficiente conocimiento del futuro; y ello se llama, en un caso, esperanza y en el otro, incertidumbre del mañana. Se opone a ello la seguridad de la muerte, que pone limite a cualquier gozo, pero también a cualquier dolor. Se oponen a ello las inevitables preocupaciones materiales que, así como emponzoñan cualquier felicidad duradera, de la misma manera apartan nuestra atención continuamente de la desgracia que nos oprime y convierten en fragmentaria, y por lo mismo en soportable, su conciencia.
Fueron las incomodidades, los golpes, el frío, la sed, lo que nos mantuvo a flote sobre una desesperación sin fondo, durante el viaje y después. No el deseo de vivir, ni una resignación consciente: porque son pocos los hombres capaces de ello y nosotros no éramos sino una muestra de la humanidad más común.
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Enviada por 17 hace 10 años
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Confesiones Inconfensables
SALVADOR DALÍ
(3 frases)
Gala se fue. Yo recibí entonces la visita del mozo de aquella planta, quien, con aspecto transtornado, me dijo que barriendo el salón del hotel había hecho caer accidentalmente un cuadro y que éste se había empalado en el mango de su escoba. Seguro que iba a ser despedido si yo, el artista, no encontraba el medio de reparar el desaguisado. Me encontraba todavía transido de amor e inclinado a la piedad. Acepté, y con todo cuidado borré las señales de la perforación. Creía haber acabado con esta buena acción, pero para agradecérmelo apareció, a la hora de la comida, con tres docenas de ostras que me suplicó aceptara. Acababa de enterarme de que una epidemia devastaba los viveros y la sola idea de tragar uno de aquellos mariscos me encogía el corazón y me revulsionaba de terror. Miraba ya la forma de desembarazarme de la bandeja, pero el hombre, desbordando agradecimiento, quiso asistir a mi cena y me fue presentando una a una las ostras, que abría para mí. Creí morir y permanecí dos días sudando de angustia y esperando la muerte. Aquella noche decidí no volver a ser bueno jamás y he mantenido mi palabra. Mi generosidad y las atenciones de mi corazón las reservo exclusivamente para Gala.
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Enviada por 21 hace 10 años
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Come, reza, ama
ELIZABETH GILBERT
(49 frases)
La adicción es típica en todas las historias de amor basadas en el encaprichamiento. Todo comienza cuando el objeto de tu adoración te da una dosis embriagadora y alucinógena de algo que jamás te habías atrevido a admitir que necesitabas —un cóctel tóxicosentimental, quizá, de un amor estrepitoso y un entusiasmo arrebatador—. Al poco tiempo empiezas a necesitar desesperadamente esa atención tan intensa con esa ansia obsesiva típica de un yonqui. Si no te dan la droga, tardas poco en enfermar, enloquecer y perder varios kilos (por no hablar del odio a quien que te ha fomentado la adicción, pero que ahora se niega a seguirte dando eso tan bueno, aunque sabes perfectamente que lo tiene escondido en algún sitio, maldita sea, porque antes te lo daba gratis). La fase siguiente es la de la escualidez y la temblequera en el rincón, sabiendo que venderías el alma o robarías a tus vecinos con tal de probar eso una sola vez más. Mientras tanto, a tu ser amado le repeles. Te mira como si no te conociera de nada, como si jamás te hubiera amado con una pasión fervorosa. Lo irónico del asunto es que no puedes echarle la culpa. Porque, vamos, mírate bien. Eres un asquito, un ser patético, casi irreconocible ante tus propios ojos. Pues ya está. Ya has llegado al destino final del amor caprichoso: la más absoluta y despiadada devaluación del propio ser.
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Enviada por 133 hace 10 años
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La próxima vez
MARC LEVY
(45 frases)
Sigues llamándote así? ahora me doy cuenta de todas las cosas que antes ignoraba, el vacío que me rodea desde que te marchaste se hace más y más grande. A menudo, cuando la soledad puede con mis días, contemplo el cielo y después la tierra, con la viva impresión de que tú estás en alguna parte. Y así ha sido durante todo este tiempo, aunque ya no pudiéramos vernos ni oirnos. Incluso podríamos haber pasado el uno frente al otro sin que nos reconociéramos.
Desde el día de tu partida no he dejado de leer, ni de visitar lugares donde poder encontrarte, o donde hallar algún modo de comprender. Y a medida que la vida ha ido pasando sus páginas, me he dado cuenta de que la posibilidad de entender lo que pasó se alejaba de mí, como en aquellas pesadillas donde cada paso hacia delante te hace retroceder.
Ahora me toca a mí pedirte una cosa, sin duda me lo debes. No, olvídalo, en la amistad nunca se debe nada, pero he aquí mi petición:
Dile... dile que, en algún lugar sobre la tierra, lejos de vosotros y de vuestro tiempo, yo recorrí las mismas calles, me reí contigo, sentados a las mismas mesas. Dile que cada una de aquéllas piedras eternas en las que hemos puesto las manos y las miradas conservarán para siempre una parte de nuestra historia.
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Enviada por 23 hace 9 años
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Canta la hierba
DORIS LESSING
(29 frases)
Cuando los colonos viejos sentencian: “Hay que comprender el país”, lo que quieren decir es: “Debe usted acostumbrarse a nuestro concepto de los nativos”, o, en otras palabras: “Adhiérase a nuestras ideas o lárguese; no le necesitamos”. A la mayoría de aquellos jóvenes le habían inculcado vagas nociones sobre la igualdad. Durante la primera semana les escandalizaba el trato propinado a los nativos y se indignaban cien veces al día ante el desdén con que se hablaba de ellos como si de cabezas de ganado se tratara; o ante un golpe o una mirada. Llegaban dispuestos a tratarlos como a seres humanos. Sin embargo, habría sido inútil rebelarse contra la sociedad a la que se habían incorporado, de modo que no tardaban en cambiar. Imbuirse de su maldad era difícil, por supuesto, pero no lo consideraban “maldad” durante mucho tiempo y, al fin y al cabo, ¿con qué mentalidad habían llegado allí? Con ideales sobre la decencia y la buena voluntad; todo ello muy abstracto. En la práctica, el contacto con los nativos se reducía a la relación entre amo y criado. Nunca llegaban a conocerlos en la intimidad, en su calidad de personas. Unos meses más tarde, aquellos muchachos impresionables y decentes se habían endurecido, para adaptarse al país árido, agreste y bañado por el sol donde se habían instalado; habían desarrollado una nueva personalidad más acorde con su piel curtido y sus cuerpos fortalecidos.
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Enviada por 23 hace 9 años
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La metamorfosis
FRANZ KAFKA
(52 frases)
Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto. Hallábase echando sobre el duro caparazón de su espalda, y, al alzar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado, por curvadas callosidades, cuya prominencia apenas si podía aguantar la colcha, que estaba visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían a sus ojos el espectáculo de una agitación sin consistencia.
_¿Qué me ha sucedido?
No soñaba, no. Su habitación, una habitación de verdad, aunque excesivamente reducida, aparecía como de ordinario entre sus cuatro harto conocidas paredes. Presidiendo la mesa, sobre la cual estaba esparcido un muestrario de paños -Samsa era viajante de comercio -, colgaba una estampa ha poco recortada de una revista ilustrada y puesta en un lindo marco dorado. Representaba esta estampa una señora tocada con un gorro de pieles, envuelta en un boa también de pieles, y que, muy erguida, esgrimía contra el espectador un amplio manguito, asimismo de piel, dentro del cual desaparecía todo su antebrazo.
Gregorio dirigió luego la vista hacia la ventana; el tiempo nublado (sentíanse repiquetear en el cinc alféizar las gotas de lluvia) infundióle una gran melancolía.
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Enviada por 23 hace 9 años
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Nuestra Señora de París
VICTOR HUGO
(41 frases)
—Por favor —suplicó— ¡si tenéis entrañas no me rechacéis! ¡Te amo! ¡Soy un miserable!
¡Cuando pronuncias ese nombre, desventurada, es como si triturases con tus dientes todas
las fibras de mi corazón! ¡Por favor! Me voy contigo al infierno si vienes de allí. El
infierno en donde estés será mi paraíso, pues tu presencia es más encantadora que la de
Dios. Dime, ¿no me amas? El día en que cualquier mujer llegase a rechazar un amor
semejante, habría creído que las montañas se abrirían. ¡Oh! ¡Si tú quisieras...! ¡Podríamos
ser tan felices! Huiríamos. Yo te ayudaría a hacerlo. Podríamos ir a cualquier lugar.
Buscaríamos en la tierra el lugar más luminoso, con más árboles, con cielo más azul.
¡Nos amaríamos, nos entregaríamos nuestras almas y nuestra sed de nosotros mismos
sería tan insaciable que la calmaríamos en común en la copa inextinguible de nuestro
amor!
La muchacha le interrumpió con una risa terrible a hiriente.
—¡Fijaos, padre, tenéis sangre en las uñas!
El sacerdote se quedó petrificado durante algunos instantes, con la vista fija en sus
manos.
—Pues entonces —prosiguió el clérigo, con una extraña dulzura— ultrájame, búrlate de
mí, abrúmame, pero ven conmigo. ¡Apresurémonos! Te repito que es para mañana. Es el
patíbulo de la Grève, ¿recuerdas? ¡Está ya preparado! ¡Es horrible, verte marchar en esa
carreta! ¡Por favor, nunca había sentido como ahora todo lo que te amo! Podrás amarme
quizás después de haberse salvado y no me importa que puedas odiarme tanto tiempo como quieras, pero ven, por favor. ¡Es mañana! ¡Mañana! ¡La horca! ¡Tu suplicio!
¡Sálvate! ¡Apiádate de mí!
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Enviada por 23 hace 9 años
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Campo de sangre
MAX AUB
(2 frases)
—Ni García Prieto. Ni Prieto. Digo —¿me oyes?—: odio a la mentira. Digo: odio a los sofistas. Digo: odio los silogismos. Odio vuestras consignas, las que aceptáis sabiéndolas falsas y estáis dispuestos a defender hasta la muerte, no por lo que digan, que tanto os da, sino por quien os ha dicho que las sostengáis. Crees en lo que te dicen, sin creerlo. Tienes papa, que profetiza sobre el color de los zapatos, los comedores populares o el último discurso de Negrín. Tenéis un papa para cada cosa y para cada día. A veces dais sensación de párvulos.
—Todo lo que quieras, pero es la única manera de ganar la guerra. No se me oculta mi ingenuidad, pero toda esta mentira que te choca se convierte en norma de ejércitos. Los nuestros luchan por la tierra: ésa es su verdad; por las fábricas. El tremendo daño de los otros es que luchan por unos principios nebulosos. De nuestro lado me basta con mi carpintero, mi albañil. Saben y tiene fe. La fe y la acción son una misma cosa. Cuando falta la fe y queda sola la inteligencia, las épocas degeneran. La inteligencia es una fuerza pasiva, agrícola. Sólo la fe empuja. A veces el hambre: la fe, hambre que no se sacia.
—No lo diría mejor Cuartero.
—Toda fe sin acción no es fe, sino caparazón. La inteligencia sin fe se reconcome, gongoriza y muere matando. Demasiados absurdos en este mundo para que la inteligencia pueda mantener el hombre en tensión. La inteligencia divide, enfrenta, cristaliza, pero en ningún momento engendra más que espejos o escepticismos.
—Por eso tu partido le tiene tanta prevención a los intelectuales...
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Enviada por 23 hace 9 años
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La senda del perdedor
CHARLES BUKOWSKI
(17 frases)
Podía ver el camino que se abría frente a mí. Yo era pobre e iba a continuar siéndolo. Pero tampoco deseaba especialmente tener dinero. No sabía qué es lo que quería. Sí, lo sabía. Deseaba algún lugar donde esconderme, algún sitio donde no tuviera que hacer nada. El pensamiento de llegar a ser alguien no sólo no me atraía sino que me enfermaba. Pensar en ser un abogado, concejal, ingeniero, cualquier cosa ipor el estilo, me parecía imposible. O casarme, tener hijos, enjaularme en la estrucutra familiar. Ir a algún sitio para trabajar todos los días y después volver. Era imposible. Hacer cosas normales como ir a comidas campestres, fiestas de Navidad, el 4 de Julio, el Día del Trabajo, el Día de la Madre... ¿acaso los hombres nacían para soportar esas cosas y luego morir? Prefería ser un lavaplatos, volver a mi pequeña habitación y emborracharme hasta dormirme.
Mi padre tenía un plan maestro. Me dijo:
- Hijo mío, cada hombre debería de comprar una casa en su vida. Cuando muera, su hijo heredaría esa casa. Más adelante ese hijo compra su propia casa y luego muere. Entonces su hijo hereda dos casas. Ese otro hijo pronto adquiere la suya propia y entonces ya tiene tres casas...
La estructura familiar. O cómo vencer a la adversidad a través de la familia. Él creía en eso. Coge la familia, mézclala con Dios y la Nación, añade diez horas de trabajo diario, y tienes todo lo que necesitas.
Observé a mi padre, sus manos, su rostro, sus cejas, y supe que ese hombre no tenía nada que ver conmigo. Era un extraño. Mi madre no existía. Yo era un maldito. Mirando a mi padre no vi nada más que una insipidez indecente. Peor aún, él tenía mayor miedo a fracasar que el resto de la gente. Siglos de sangre campesina y de educación campesina. Las características sanguíneas de los Chinaski se habían debilitado por unos cuantos siervos de la gleba que empeñaron sus vidas en pequeños logros fraccionarios e ilusorios. No hubo ningún hombre en el arbol genealógico que dijera: "¡No quiero una casa, quiero mil casas y las quiero ahora mismo!"
Mi padre me había enviado a ese instituto para ricos deseando que se me pegara el aire de los dirigentes mientras observaba a los muchachos ricachones haciendo chirriar sus cupés color crema y acompañando a chicas de trajes brillantes. Sin embargo, aprendí que los pobres normalmente permanecen en la pobreza. Que los jóvenes ricos husmean el hedor de los pobres y aprenden a encontrarlo divertido. Tienen que reírse, porque de lo contrario sería demasiado aterrador. Han aprendido eso a lo largo de los siglos. Nunca perdonaré a las chicas por meterse en esos cupés color crema con los rientes muchachos. No podían evitarlo, por supuesto, pero siempre pensabas que tal vez... Pero no. No había tal vez. El bienestar económico significaba victoria, y la victoria era la única realidad.
¿Qué mujer elige vivir con un lavaplatos?
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Enviada por 23 hace 9 años
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